Ayuda a Haití
Haz clic en la imagen para acceder a la pagina de donaciones de Médicos sin Fronteras. Recuerda que pequeños granos de arena, forman una montaña.
Mis pequeñas creaciones (IV)
Aunque voy a contrarreloj, os dejo una bolsita navideña de fieltro en la que podéis poner cualquier detalle para regalar.
Espero poder mostraros más creaciones en breve. Mientras tanto, un cordial saludo!
Mis pequeñas creaciones (III)
Ahí va la tercera entrega de broches. Últimamente he estado algo ocupada, pero ya tengo ideas para la colección “broches navideños”. En breve, otro post temático. Hasta pronto!
Cumpleaños

Me hago mayor señores. Mañana sucederá lo inevitable y cumpliré un año más. 365 días han pasado desde el último, y cada uno de ellos más intenso que el anterior: alegrías, separaciones, reflexiones, decepciones, viajes, diversión, reencuentros, encuentros… El pasado año podría describirse como una de las mayores saturaciones vividas. No sé como explicar este concepto, solo puedo sentirlo.
Con todo, creo que la vida se ha portado bien conmigo. Como bien dicen: “cuando una puerta se cierra, se abre un ventana”. No hay final, solo cambios.
Quiero afrontar este nuevo período con más fuerza que nunca y con la certeza de que grandes personas estarán a mi lado, como lo han hecho siempre hasta ahora.
Me disculpo…

Siento no haber escrito últimamente… Pero la verdad es que entre el nuevo horario y los cambios emocionales no doy para más.
Además, cada vez que tengo algo en mente para escribir estoy lejos de casa, y cuando llego han pasado tantas horas, que la idea ya se ha desvanecido por completo.
En fin, que para escribir a la fuerza mejor no digo nada y me/os ahorro tiempo y esfuerzo. Prefiero guardar las energías para cuándo tenga ganas de contaros algo. Porque en el fondo lo que me gusta de tener el blog es que lo hago por gusto y no hay ni gota de obligación en ello. Así que no me quiero forzar, porque cuando me fuerzo a hacer algo lo acabo aborreciendo.
Espero estar muy pronto de vuelta.
Fuera de control
Yo pensaba que mi vida era de lo más simple. Nunca me pasaban cosas extraordinarias, nunca me metía en líos ni me veía en ninguna encrucijada… Así que me divertía viendo pelis en las que los protagonistas vivían experiencias disparatadas, o escuchando que a la vecina de la prima de una amiga, le había ocurrido tal cosa o tal otra.
¿Pues sabéis qué os digo? que PASO de películas y de historias exóticas, porque sin saber cómo ni porqué, mi vida se ha convertido en un autentico culebrón; una saga interminable de idas y venidas fuera de mi control.
Y puede que sea un defecto, pero… ¿Qué pasa si me gusta controlar todo lo que sucede a mi alrededor?. La respuesta me sube desde la boca del estómago hasta la garganta en forma de una ansiedad como nunca antes la había percibido.
Odio tener que escoger. Porque cada decisión que tomas es una renuncia a muchos otros posibles caminos que nunca sabrás si te habrían llevado a mejor puerto.
Y lo peor de todo, es que no puedo definir como me siento con un solo adjetivo, sino que según el momento del día, se apodera de mí: la vulnerabilidad, el enfado, la indignación, la debilidad, el amor, la resignación…
Quiero volver a ser una simple espectadora, y lo quiero ya!
Adiós Patrick Swayze…
Cuando he recibido la noticia, no he podido evitar sentir que un pedacito de mi infancia se desvanecía.
Solía pedirle a mi padre que me alzara en el aire, como lo hace Patrick en Dirty Dancing…
Hoy es un día triste para todos los que admirábamos su trabajo.
Adiós Patrick.
Con los jefes a cuestas
Perdón por el retraso. Podría decir que me siento fatal por no haber escrito durante los últimos días, pero la verdad es que no demasiado… He estado haciendo el “turista” por tierras suecas, aunque de eso ya os hablaré en otro momento.
Hoy os escribo porque estoy segura me parece que he metido la pata. Resulta que con esto del verano, las tapitas y las morcillitas han hecho mella en mi cuerpo serrano (ui, si rima!); así que hace unos días decidí buscar una solución.
Le estaba contando a mi compañera de trabajo, que unos amigos me habían recomendado una máquina súper profesional, que te hace vibrar todo el cuerpo y te quita lo que te sobra, cuando mi jefa entró por sorpresa y me soltó:
- Aii, pero si ya sé de qué estás hablando!! hace tiempo que me lo quería mirar!
Y como lo de callarme no es lo mío, no solo le conté TODO lo que la chica me había explicado, con la efusividad que me caracteriza, sino que además le hice una fotocopia del folleto con los precios y horarios.
Resultado:
1. Mis jefes (ambos) se apuntan al maquineteo vibratorio con mi compañera y conmigo.
2. Me han cambiado el horario y tengo que trabajar hasta más tarde dos días a la semana, como compensación a la hora de menos que hacemos, para que ELLOS puedan ir también.
Moraleja:
“En boca cerrada no entran moscas” o “Por la boca muere el pez”.
Procrastinando…
Esto de las vacaciones es un desmadre… Me refiero al hecho de no tener nada predeterminado que hacer. No sé vosotros pero yo me desoriento y pierdo el rumbo cada vez que intento acabar algo que he empezado.
Hoy, 16.10:
Me despierto de mi super siesta de una hora. Me acuerdo de que todavía no tengo la bolsa hecha y que mañana me voy al cámping de una amiga a pasar el fin de semana.
Busco en “mis documentos” una carpeta con el nombre “viajes”, donde tengo toda clase de listas para diferentes ocasiones: “lista para un fin de semana”, “lista para un viaje largo”, “lista de cosas que tengo que hacer o revisar antes de un viaje…”. En fin, es lo que tiene haberse criado con una madre que sabe lo que va a cocinar el miércoles de la semana que viene. A lo que iba, abro la lista de fin de semana, leo el documento y repaso cada uno de los elementos mientras los coloco en la mochila. Llego a “bolsas de plástico”, así que me voy a la galería a por ellas, pero una vez en la cocina se me abre el apetito. Cojo dos melocotones, los lavo, me los llevo a la habitación, abro google reader y me pongo a leer el último post de un bloguero que me hace reír bastante. Acabo el post. Abro el correo, no sea que alguien me haya escrito. Nadie. Vuelvo a la lista… Aii! las bolsas!!! (han pasado unos 10 minutos y ni rastro de ellas en mi memoria).
Me vuelvo a la galería. Se me ocurre que debería escribir sobre este incidente en el blog. Camino hasta la habitación, pongo un poco de música para amenizar el momento. Escribo. Me llama mi madre:
- niña!, ¿Ya tienes la bolsa preparada?
- no mamá, en cuanto termine el post, me coma los melocotones y se acabe esta canción me pongo a ello…







